Apenas una fracción
de lo que puedo tomar conmigo a mi vida al otro lado del mar. Y con cinismo me aferro a una nueva perspectiva en que voluntad y amor se entrelazan; lenguas camaleónicas ataviadas de ruidosa noche, alcoholizados alientos y brillantes ojos. Llevo una parte mía, ésa de uñas ennegrecidas de tanto rasguñar la belleza en furia y canto.
